Jorge Hernández: Lo que las ligas profesionales deben aportar

Jorge Hernández: Lo que las ligas profesionales deben aportar


Martes 28 de Febrero de 2017.-  

La noche pasada estuvimos viendo un juego en el Suramericano de Fútbol Sub-17 entre Venezuela y Brasil, el narrador comentaba sobre los jugadores patrios: “Zambrano del Táchira…Pérez de Deportivo La Guaria…Echeverría del Caracas F.C.” y nos preguntábamos “¿Por qué en el baloncesto no es así?”.

Esta temporada se jugará nuevamente con tres importados en la LPB, la Federación Venezolana de Baloncesto cedió en su solicitud de que se jugara con solo dos a cambio de que los equipos profesionales dieran un aporte económico para el baloncesto menor.

“Si juegan con tres será porque harán el aporte para categorías menores, que ellos decidirán cuánto dar. Nosotros estaremos en la obligación de mostrar en qué y cómo utilizaremos ese dinero que ellos den” declaraba el Presidente de la FVB Carmelo Cortez al periodista Asdrúbal Prince (@princeasdrubal).

Pensamos que sería mejor que ese aporte no sea económico, sino que cada equipo tenga sus academias o equipos de desarrollo desde una edad temprana, para corregir el principal problema de nuestro baloncesto: la falta de manejo de fundamentos de nuestros jugadores.

Que cada conjunto tenga su semillero orientado bajo una visión: el desarrollo integral de los jugadores, que todos sepan driblar, que sepan la correctas técnicas de lanzamiento, que sepan defender, hacer jugadas al ataque diversas, que aprendan a entender el juego, tomar las mejores decisiones y un largo etcétera que falta por trabajar en las categorías menores.

En un interesante artículo publicado por la web basquetplus.com leíamos sobre la escuela lituana, en la cual el entrenador Rolandas Radvila, encargado de los seleccionados juveniles comentaba: “No pienso que nuestro básquet sea diferente al resto, pero una cuestión a la que estamos yendo y apostando es la versatilidad. Realmente queremos que nuestros jugadores no tengan una especialidad o un puesto fijo. Nos gustaría que incluso los pivotes puedan atacar con éxito desde la línea de tres puntos, driblear la cancha completa y sin demasiado esfuerzo, ofrecer la posibilidad de cambiar en los pick and roll y defender en el perímetro. Nos encantaría destacarnos por esa característica, preparando a los entrenadores tácticamente, para que luego se lo transmitan a los jugadores”. En Venezuela no hacemos ni aspiramos algo ni remotamente parecido.

Esto pasa por la manera que está estructurada el baloncesto menor, la cual se caracteriza por equipos estadales que juegan un torneo nacional, primero por regiones hasta llegar a la final nacional con los mejores cuatro equipos, pero que está orientado no ha desarrollar sino a ganar y no hay nada que choque más con el deporte menor que aspirar a llevarse títulos.

En artículo publicado por el Diario El Impulso por el periodista Francisco Vega hace ya 10 años, el entrenador de la Selección Cadetes de ese año el experimentado Carlos Gil comentaba antes de viajar a un suramericano y regresar con la medalla de plata: “Históricamente los jugadores que se han reunido no son los del perfil internacional porque, por una u otra razón, hay mucha presión sobre los entrenadores locales, ya que en sus regiones les exigen clasificar en algunos casos a Juegos Nacionales o sus asociaciones les exigen ganar los torneos por categoría”, estima. Exigir cambios en la forma de entender el juego no es sencillo, pero es necesario, especialmente en esta etapa que aún es considerada formativa. “Es un poco lento el trabajo de convertir a los jugadores en más polivalentes y que aporten tanto desde el perímetro como en la zona de la pintura. En las categorías inferiores hay que trabajar mucho con los fundamentos e ir revisando metodologías”.

Agregaba Gil: “Se ha desvirtuado el trabajo con el querer ganar, por encima de cumplir con el proceso de reclutar talentos con perfiles específicos. Necesitamos el conocimiento de lo que sucede actualmente en el baloncesto internacional y escoger jugadores que en la medida de lo posible se acerquen a los conceptos modernos”, afianzó. “Tenemos que revisar lo que se está haciendo y trabajar para ganar por objetivos. Se debe hacer el reclutamiento de jugadores de una talla significativa para poder incrementar la estatura en los campeonatos nacionales, aunque eso traiga como consecuencia que los jugadores no tengan la capacidad motora de jugadores más bajos y que tienen mayor manejo de la pelota”.

Han pasado 10 años y poco ha cambiado, pensamos que para llegar a esa meta es necesario que los equipos profesionales tanto LPB como LNB se involucren en la formación de los jugadores, ya que sus organizaciones pueden tener la paciencia para trabajar a los jugadores para que logren tener potencial de estrella, con la estatura adecuada a su posición y con el manejo de los fundamentos técnicos y tácticos.

Los equipos profesionales serán beneficiados a tener mejores jugadores nacionales, si quieren espectáculo y canchas llenas deben tener la mejor calidad en cancha y por consecuencia mejoraría el nivel de nuestras selecciones nacionales en todas sus categorías.

Volviendo al fútbol vemos que todos los equipos tienen sus divisiones menores y son organizaciones con menor poder económico que los equipos de la LPB, ¿Si ellos pueden porque la principal liga del país no puede?

Venezuela clasificó a su segundo Mundial Sub 20 con jugadores beneficiados de la regla del juvenil en cancha que rige la liga local, esta regla fue aplicada hace ya muchos años en la LNB y podría volver a aplicarse, quizás no en la LPB por ser la principal liga del país, pero sí en la LNB así sea solo en la segunda y tercera división, darle cancha a los jugadores nacidos en un año específico para foguearlos para los torneos internacionales que se avecinen.

El primer paso sería adiestrar a los entrenadores, la LPB tiene una historia de 40 años, exjugadores que puedan hacer esa labor de formadores abundan, pero hay que darle las herramientas y pautas a seguir, traer técnicos extranjeros que los orienten, crear un pensum, un ABC de cómo formar a los jóvenes según su edad.

Que cada equipo tenga equipos Sub-13, Sub-15, Sub-17 y Sub-19, que vayan a los liceos y a los barrios a reclutar a jugadores, que les impongan disciplina, “el que no estudia no juega” como dice Greivis Vásquez, crear competencia interna, que cada jugador sepa que si no trabaja y no es disciplinado otro ocupará su lugar. Que se hagan ligas en estas categorías por regiones, que se enfrenten la Sub-15 de Marinos contra la de Cangrejeros de Monagas o la Sub-17 de Cocodrilos contra la de Bucaneros.

De esta manera podríamos terminar de ver jugadores fuera de posición, sin la estatura adecuada, que no saben lanzar ni driblar, que no saben ejecutar ofensivas estáticas y tantos defectos de nuestros jugadores que ya sabemos.

Repetimos una frase que ya hemos dicho en varias oportunidades: Si sin hacer las cosas bien hemos ido a tres Mundiales y dos Juegos Olímpicos, imaginen que lograríamos si lo hiciéramos bien.

Por Antonio Ruiz



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Publicado por

Jorge Hernández Fernández

Jorge Hernandez Fernandez director de Guaros de Lara BBC, recomienda articulos y noticias sobre el mundo del baloncesto a nivel mundial