Jorge Hernández: ¿PORQUE NO APRENDEN LOS MUCHACHOS?

Jorge Hernández: ¿PORQUE NO APRENDEN LOS MUCHACHOS?

Lunes, 27 de Marzo del 2017

 

“Aparte de mi familia cercana, nadie ha tenido un impacto mayor en mi vida, que el entrenador Bobby Knight. Siento el máximo respeto por él como entrenador y mentor, pero más aún como un  amigo muy apreciado. Durante más de 40 años, las lecciones que he recibido de él, han sido inconmensurables. En pocas palabras, le quiero”. Coach K

El mapa mental del entrenador incide en el aprendizaje, el desarrollo, la fortaleza mental y el éxito de sus pupilos. 

Foto #1: Seleccionadores de Venezuela y USA: El Che García y Coach K.
Foto #2: Selección Mini baloncesto femenino Táchira
Foto #3: Campamento de Alta Competición Rubio Estado Táchira.

CONSIDRACIONES SOBRE EL CAMPAMENTO DE BALONCESTO DE ALTA COMPETICIÓN DICTADO EN RUBIO, ESTADO TÁCHIRA, VENEZUELA 
23 Y 24 Septiembre de 2016

Fue una actividad enormemente gratificante, compartir con mas de 100 personas  maravillosas, durante dos días (cuatro jornadas de intensa interacción entre padres, monitores y atletas -a puertas cerradas para el máximo enfoque-), es algo que difícilmente pueda olvidarse o pasar desapercibido. Fabuloso el lenguaje corporal de los padres y el entusiasmo de los chipilines. Agradecido por los conceptos y las amistades logradas. Es un deber compartir con ustedes unas de las principales motivaciones pedagógicas de ese novedoso campamento (Teórico – Práctico) y que seguiremos a la orden para impartirlo donde la patria y el baloncesto nos llame. Disfrútenlo.
EL PROBLEMA NO ES DEL CIEGO SINO… DE QUIEN LE DA EL GARROTE

Es muy extendida la creencia, en el mundo, que los pupilos no aprenden porque carecen de motivación, están influidos por los medios, son flojos, sus genes no les favorecen, no se alimentan bien, viven seducidos por la tecnología o les falta voluntad y ganas de superarse.

Esto se consideró como una regla universal, poniendo el peso de la baja calidad competitiva en los mismos atletas, sus padres, en sus antepasados y hasta su ADN; dejando al entrenador fuera del circuito de la responsabilidad por las frustraciones y el fracaso. Debemos advertir que ésta no es una óptica exactamente pedagógica, ya que tanto el niño como el adolescente y el adulto piensan, sienten y actúan, según los estímulos del contexto de su crecimiento y de quienes marcan sus procesos de aprendizaje.

Estoy convencido que es, desde este enfoque psicológico, que se debe evaluar y considerar la baja calidad competitiva de nuestras categorías formativas. La función del entrenador o del monitor no es educar cual maestro de primaria a niños y adolescentes, sino formarlos, inyectarle valores competitivos, ajustarles y ayudarles a elevar sus potencialidades, a partir del estado en que los recibe.
Por experiencia, desde un ángulo conductista, los “alumnos” no aprenden porque:
  1.    Observan que quien imparte no se “apasiona” con lo que enseña.
  2.    Advierten que quien enseña no está actualizado, que la mayoría se limita a repetir los patrones y esquemas que heredaron 20 o 30 años atrás.
  3.    Ven al entrenador como alguien que dice lo que hay que hacer sin asegurarse si es comprendido (ni la peor idea de lo que significa canal de representación).
  4.    Se dan cuenta de la incoherencia de la vida personal del entrenador con los valores de la competición.
  5.   Saben que el entrenador o monitor no se capacita, desarrolla o evoluciona un método para aprender y mejorar el rendimiento de sus pupilos.
  6.    Al formador le interesa solo la victoria, como patrón de aprendizaje. Poco el progreso, la salud, ni el futuro del atleta.
  7. No perciben ninguna posibilidad de trascendencia o progreso en su calidad competitiva.

Si observamos, en frió, la dinámica de muchos de nuestros dirigentes y entrenadores, en la mayoría de los casos, se advierte que el planteamiento competitivo del entrenamiento, lamentablemente no gira en optimizar la capacidad física, mental y los valores ciudadanos de los alumnos, sino en el corto-placismo… la consecución de victorias. Es un problema cultural, que nos lleva a todos a privilegiar en especial a los aspectos ofensivos… generando un desbalance visible cuando nos toca competir a nivel internacional.
PAN PARA HOY Y HAMBRE PARA MAÑANA
Pan hoy: Victorias y ventajas a corto plazo. Hambre mañana: brechas competitivas con la vanguardia, una marcada serie de carencias en el deporte no formativo, de alta competición.
Por tal razón, y al margen de si hay o no un dominio de los fundamentos por parte del entrenador, la dinámica actual de todo proceso pedagógico, le exige fortalecer su capacidad de adaptar sus métodos a las tendencias de vanguardia y al estado mental de los grandes. Esto, a fin de hacer conocer y hacer pensar que es posible competir a alto nivel, que si podemos y que no es tan estratosférico como se ve en la televisión.

Un buen número de nuestros entrenadores, aun universitarios, basan su transmisión de conocimientos en el canal auditivo… vaya usted a cualquier cancha y si no escucha gritos, improperios, vulgaridades u ofensas es posible que crea que se equivocó de lugar.

La conclusión verificable in situ es: Que muchos de nuestros entrenadores desconocen los “canales de representación” es decir… como procesan sus muchachos la información. No todos son auditivos, algunos son visuales y otros kinestésicos.

Si usted fue fanático de los Chicago bulls y ahora de los Golden State Warriors posiblemente se pregunte como ganaron 72 y 73 juegos de 82, en sus mejores temporadas, sin despeinarse su cuerpo técnico, sin un solo grito de Phil Jackson (Psicólogo) ni de Steve Kerr (Sociólogo), respectivamente. 

Mike Krzyzewski (Coach “K”) –seleccionador- no grita y tiene un record casi perfecto con el TeamUsa el conjunto masculino de mayores de los Estados Unidos de Norteamérica.
A riesgo de que me etiqueten de desubicado, que mi tesis no tenga nada que ver con la cotidianidad o que es otro nivel de desempeño del juego… pues lo hago ex-profeso: tiendo a ser terco e insisto, porque por experiencia siento -tal vez por eso pueda parecer exagerado- que son otros tiempos y que no hay duda que aparecen a cada rato otros métodos tan o más efectivos que los aprendidos de nuestros abuelos.
Olvídese de que nuestros jugadores sean inferiores, brutos, promedio y solo unos pocos destacados, sucede que si el entrenador anclado en la vieja escuela, basa su método en la voz, la gestualidad y la autoridad… deja no menos de un 60% de sus pupilos fuera del “concierto” (los visuales y los kinestésicos) éstos se aburrirán, fingirán interés, se fastidiarán, no entenderán o simplemente abandonarán. ¿Quiénes quedan?… ¿Quiénes son los buenos para él? Pues los de canales “compatibles” con dicho entrenador.

Por eso hay jugadores “mediocres” que apenas cambian de entrenador o de equipo y explotan en su verdadero potencial y, viceversa…, jugadores brillantes que al cambiar de equipo atrofian su rendimiento. ¿Cual es la clave?: La gratificación consecuente a un adecuado manejo de los canales de representación… materia de la Programación Neuro Lingüística, la especialidad de este servidor.
Esto también explica por qué el atleta no aprende o le cuesta adaptarse a ciertos esquemas. Un jugador pasivo sale de su marasmo si el monitor es creativo e innovador; y a la inversa, un atleta enérgico, creativo, curioso y preguntón, podría terminar en la pasividad o, seguro, evite animarse a tomar la iniciativa o el liderazgo,  por el estilo autoritario, egoísta, aburrido o resentido de un entrenador.
En otro orden de ideas, es evidente que al pupilo le resultará difícil revertir los efectos negativos de cómo está aprendiendo o aprendió, si sus entrenadores fueron rutinarios, déspotas o anticuados, pero podrá hacerlo con facilidad, e incluso mejorar y consolidar el aprendizaje que está logrando o logró, en caso de haber realizado procesos coordinados por entrenadores con metodología, dotados de herramientas psicológicas, vanguardistas, creativos y flexibles.
Con la acelerada invasión de las ciencias conductistas en el deporte de alta competición, vale informarles que eso inspiró nuestra primera clínica de alta competición, para categorías formativas, dictada en Rubio Estado Táchira, Venezuela 23 y 24 de septiembre de 2016.

TANTO DA EL AGUA AL CÁNTARO QUE LO ROMPE
Conforme con la intervención del entrenador en los procesos cognitivos del atleta, pudiéramos establecer y tomar debida nota de cuatro –pudieran haber más- estilos diferenciados entre sí y que enumeramos según el siguiente orden:

1.- Estilo centrado en el trabajo duro y la disciplina: Cualquier signo de relax –en juego o en prácticas- es considerado un irrespeto. Éste entrenador no le interesa un registro del grupo ya que, todos para él son “iguales”. Considera que enseñar consiste en transmitir información y todos deben asumirla. Él es quien “manda”, le desagrada contestar preguntas; y cuando las contesta, no las aprovecha como oportunidad “dorada” para construir un modelo eficaz. DESVENTAJAS: Predisposición emocional inflexible para la comunicación grupal, plantea un proceso lineal y rígido de transmisión de tácticas, datos y conocimientos. Por eso, el atleta se ve obligado a apelar a la memorización forzada y atrofia la creatividad y la innovación. Los jugadores lógicos, mecánicos, predecibles, auditivos son lo ideal para este estilo de entrenador.
2.- Estilo centrado en un registro diferenciado del grupo. Sin dejar de dar prioridad a lo técnico y a las tácticas a implementar, el entrenador posee un registro parcial del grupo. Contesta preguntas y trabaja con quienes lo escuchan, lo siguen o son incondicionales a su plan. DESVENTAJA: Al no dominar la localización espacial del talento ni del grupo, opta por preferir y considerar a los “seguidores pasivos” y sumisos. Generando abierto resentimiento en los talentosos no compatibles con su estilo. Por carecer de herramientas metodológicas para integrar al grupo, genera “tribus” de competitividad y auto saboteo psicológico de los no considerados “amigables” con su mapa mental.

3.- Estilo centrado en el intercambio informal y ameno. A diferencia de los anteriores, este tipo de entrenadores tiene una relativa mejor comunicación, control y empatía con los integrantes del grupo e incluso los mantiene en un nivel óptimo. Pero no enseña, bajo nivel de respeto y orden, convierte el entrenamiento en una sesión amena sin promover procesos de aprendizaje. Funciona con buenos talentos individuales a quienes premia o castiga con minutos de juego, según los resultados de su desempeño. Poco trabaja esquemas de avanzada y se caracteriza por el carácter dañino, explosivo y vengativo cuando bajo circunstancias adversas, presume que, sus preferidos o a quienes le asignó el “peso” de la estrategia, traicionan su “confianza”. DESVENTAJA: Inestabilidad que impacta en el plano individual y colectivo con creciente desempeño errático como equipo, presente y a futuro. 

Y finalmente,

4.- Estilo centrado en el desarrollo de las capacidades para evolucionar. El entrenador trata de motivar y generar una dinámica favorable al intercambio y el fortalecimiento competitivo. Se rodea de especialistas -quienes le alimentan con insumos estratégicos técnicamente filtrados-, bombardea todos los canales de representación de sus seguidores, define roles. Plantea esquemas, los discute, los promueve e involucra a sus asistentes. Tiene la capacidad de ejercer sin protagonismo, con paciencia y mucha creatividad el arte de enseñar, de construir, de pensar, evitando la memorización mecánica de jugadas y rutinas. Estilo centrado en el desarrollo de la sensibilidad.
NO HAY FORMULAS, PERO…
Las emociones están ligadas a cualquier actividad del ser humano, no sólo a las relacionadas con el liderazgo en el deporte de alta competición. La emoción es un estado fisiológico corporal que está asociado a un patrón de comportamiento característico de la especie humana y se nutre a través de los canales de representación preferentes (visual, auditivo o kinestésico). Actualmente por las exigencias, el scouting, la velocidad mediática, y el atleticismo de los nuevos protagonistas, el atleta pudiera estar sometido a múltiples frustraciones y terribles presiones en lo individual y grupal. La buena noticia es que éste patrón puede ser reconocido, evaluado y modificado en cualquiera, independientemente de su rol y su talento; siempre y cuando, esté consciente de la inutilidad de algunas creencias instaladas por patrones obsoletos, que dificultan una desempeño productivo y ecológico… es lo que hace o busca  la Tecnología Mental, la PNL.
Podríamos decir que estos cuatro estilos de entrenadores tienen como consecuencia cuatro estilos de atletas. La cantidad, calidad y vanguardia de las herramientas psicológicas que adopte o permita incorporar el entrenador a su esquema competitivo, generará  una correlación directa, lineal y proporcional en su éxito, por lo que sin duda, el entrenador, en virtud de su modo de pensar, ser y actuar, incidirá en el desarrollo y evolución de sus pupilos.
Para Mike Krywzewsky hacer la cesta es la esencia del baloncesto, pero mucho más importante es lo que hay en el cerebro y el corazón de quien encesta.

Amen a los niños… son el futuro. Mi abrazo fraterno: Elis Marrufo

Elis Marrufo Especialista en PNL

Autor del Libro Trabajo en Equipo
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Publicado por

Jorge Hernández Fernández

Jorge Hernandez Fernandez director de Guaros de Lara BBC, recomienda articulos y noticias sobre el mundo del baloncesto a nivel mundial